
Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón se casaron en Valladolid (
España) en el
19 de octubre de
1469, ella con 18 años y él con 17.
Su reinado significó el tránsito del mundo medieval al mundo moderno en España. Con su enlace se consiguió la unión, en la dinastía de los
Trastámara, de las Coronas de
Castilla y de
Aragón.
Los Reyes, apoyados por las ciudades y la pequeña nobleza, establecieron una monarquía fuerte frente a las apetencias de poder de eclesiásticos y nobles.
Con la conquista de Granada, Navarra, Canarias, Melilla y otras
plazas africanas consiguieron la unión territorial bajo una sola corona de la totalidad (exceptuando
Ceuta y
Olivenza que pertenecían a
Portugal) de los territorios que hoy conforman
España.
Los Reyes establecieron una política exterior común marcada por el carácter diplomático de Fernando el Católico, que supondría la hegemonía hispánica en Europa durante los siglos XVI y XVII.
Fueron en gran parte los responsables, por el descubrimiento de
América en
1492 lo que supuso un hito en la historia mundial. Circunstancia ésta que abrió enormes posibilidades a la economía, a la ciencia y acentuó la expansión atlántica que continuaría en los siguientes siglos.